domingo, 12 de agosto de 2007

Opción de futuro


Cómo iba a saber aquel pequeño gato que el tacho con agua, algo de leche y esos trapos viejos y que olían a humedad era todo lo que obtendría? Él no sabía que estaba en ese lugar para cazar a todos aquellos ratones que habitaban entre los fardos de heno.

Pero esa era su realidad, sin más había sido sacado del lugar que ocupaba junto a sus hermanos para ser trasladado a otro y sin mayores motivos. Y ahora, que debía esperar? Cuánto podría ambicionar ahora?

Ahora debe reconocer que eso es el futuro y la felicidad, que a eso es a lo que puede postular, por lo tanto, puede mejorar las condiciones, pero sólo dentro de sus capacidades, capacidades gatunas y limitadas que para estas circunstancias deberían de evolucionar y permitir cambiar lo que tenía.

Pero mientras trabajaba en hacer acogedor su nuevo hogar, descubrió un brillo en la esquina, algo que le llamó la atención. A medida que se acercaba el brillo crecía, y así creció hasta trasformarse en la fisura que comunicaba el galpón con el exterior.

Miró hacia fuera, era hermoso, pero atemorizante, el sol brillaba, al menos por ese momento, no lo había visto antes, será que llegó de noche y ya llevaba horas en el lugar? Cómo saber cuánto llevaba ahí?

Pensó en salir y cambiar su fortuna, tenía la posibilidad, estaba frente a la posibilidad de cambiar, cambiar el hogar formado, no muy grato como el anterior, pero propio; por algo a lo que debía apostar. Difícil decisión.

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